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Correr es nuestra pasión

Cómo empezar en el gimnasio

En un esfuerzo por vivir más saludablemente, uno de los propósitos para el nuevo año es apuntarnos al gimnasio para ponernos en forma. Pero, volver al gimnasio después de un largo periodo de tiempo sin hacer ejercicio puede ser una gran prueba que afrontar.

Estos consejos para empezar a correr te ayudarán a afrontar el gimnasio de la mejor manera posible, para que no te canses enseguida y lo dejes en dos días. La constancia es la clave para conseguir tus metas.

Cómo empezar en el gimnasio

Se equilibrado en la comida

Si ingieres demasiada comida antes del gimnasio puede que tengas calambres y te sientas pesado. Si por el contrario no has comido nada en horas, no tendrás suficiente energía para hacer los ejercicios y puede que te marees.

Por eso, es mejor mantener un equilibrio y tomarse un snack de 30 a 90 minutos antes del ejercicio. Preferiblemente que sean ricos en hidratos de carbono, fáciles de digerir y con un bajo contenido en grasa.

Evita las hora punta

Hay ciertos rangos de horas en los que los gimnasios se hacinan, y suelen ser cuando la gente sale de trabajar. A media mañana y a media tarde, en cambio, hay mucha menos gente.

No dudes preguntar al monitor

Estás frente a una máquina que te confunde, que no entiendes y echas a andar a ver lo que pasa. Muchas lesiones empiezan de esa manera. Lo mejor es que preguntes a cualquier monitor del gimnasio como utilizar correctamente la máquina, así podrás aprovecharla al máximo.

No te olvides de respirar

En cardio tienes que respirar profundamente y evitar las respiraciones breves y continuadas, ya que son el indicador de que estás al borde de tus fuerzas. Hay que establecer un patrón de respiración adecuado para el ejercicio, que en este caso es profundo y regular.

En el entrenamiento de fuerza, generalmente, habrá que exhalar cuando llegue la parte de elevación o cuando haya que moverse para estabilizar el cuerpo durante el esfuerzo. Exhala cuando levantes un peso para evitar balanceos de talones.

A la hora de estirar, es preferible una respiración lenta y constante para relajar los músculos. Trata de concentrarte para respirar desde el diafragma, que hará que tu vientre se mueva hacia fuera en la inhalación y no tu pecho y hombros.

No temas a las pesas

Las pesas son esenciales para tonificar los músculos. Además, levantar pesas puede ayudar en la disminución de la grasa corporal total. Las máquinas de pesas están bien, pero tienden a trabajar un músculo a la vez. Con las pesas puedes trabajar varias partes del cuerpo en un solo ejercicio.

Contrata a un entrenador personal

Si te sientes desorientado y no sabes que hacer en el gimnasio, lo mejor es contratar a un entrenador personal, por lo menos algunas sesiones, hasta que aprendas nuevos ejercicios, sepas que máquinas hacer, cómo supervisar tu cardio, etc.

Asegúrate de saber cuándo parar, y cuando seguir

Realizar cambios de fuerza puede requerir un empuje que no tienes, y esto puede llevarte a desarrollar dolor muscular. Este tipo de dolor muscular, significa que te has pasado, y se nota después del entrenamiento.

Si sientes un fuerte dolor, sobre todo en una articulación o en la zona lumbar, deténte y verifica tu técnica. Vuelve a intentarlo más despacio y con cuidado. Si sigue el dolor, intenta un movimiento menos pronunciado. Si el dolor persiste tienes que parar.

Se equilibrado con la ingesta después del gimnasio

Si vas al gimnasio para perder o mantener tu peso, no caigas en la tentación de atiborrarte de comida no saludable sólo porque tienes margen con lo que has gastado. Es muy fácil que recuperes las calorías que has perdido, y que ingieras más.

La mejor comida después de un entrenamiento son los hidratos de carbono y las proteínas, pero no necesitas mucha cantidad si has hecho 1 hora de ejercicio. Lo que si necesitas es hidratarte con agua.